New York-
Más de un millón de personas se dieron cita el pasado domingo en la ciudad de Nueva York para participar en la emblemática Marcha del Orgullo LGBTQ+, la más grande de América. Este evento no solo celebra la diversidad, sino que también conmemora los históricos disturbios de Stonewall en 1969, considerados el nacimiento del movimiento moderno por los derechos LGBTQ+. La marcha estuvo marcada por mensajes de unidad, resistencia y orgullo, en un momento donde la visibilidad de la comunidad sigue creciendo.
Sin embargo, el avance de este movimiento enfrenta nuevos desafíos. A pesar de años de lucha y mayor aceptación social, sectores conservadores han intensificado su oposición. Fallos de la Corte Suprema, políticas impulsadas durante la administración Trump, e incluso la falta de acción de algunos legisladores demócratas, han provocado retrocesos preocupantes. “Marchar hoy no es solo una fiesta, es una declaración de que seguimos aquí, vivos y luchando por nuestros derechos”, expresó Camila Reyes, activista trans dominicana residente en El Bronx. En este contexto, la marcha de Nueva York se reafirma como un grito colectivo por la igualdad, la dignidad y la justicia para todos.